BETIS, NOS
VAMOS... PERO ANTES DAME LA MANO, QUE YO ME VOY CONTIGO
Aún recuerdo como si fuese ayer ese gol de Jorge Molina al Levante, en la
última jornada de la temporada 2012-2013, en el minuto 66, consiguiendo el
punto que nos faltaba para clasificarnos matemáticamente en UEFA. Era el fin de
una gran temporada, en la que disfrutamos muchísimo, con tantas victorias,
sonrisas, goles y sueños que empezaban a alojarse en nuestra mente rápidamente.
Iniciamos lo que creíamos que sería una ilusionante temporada... sin saber que
lo que íbamos a iniciar, era una pesadilla de la cual parecía que nunca
llegaría el fin.
El primer error cometido, viene de
parte de la directiva, al dejar marchar a jugadores tan referentes como Cañas,
Beñat, Adrián, Pavón, Campbell, Pozuelo, Rubén Pérez... y en lugar de traernos
sustitutos a la altura de ellos, la única altura que consiguieron fue la misma
que la de la hierba en un desierto, ninguna. Creo que si yo fuese Beñat y
hubiese visto jugar a mi sustituto Joan Verdú, no sé si hubiese llorado o
reído, quizás las dos cosas. No solo Verdú dejó mucho que desear, también hablo
del delantero Braian Rodríguez, de los porteros Andersen y Guille Sara, que
tenían menos movilidad que un portero de futbolín, y no hablo con crueldad, tan
solo con sinceridad, también el defensa Jordi Figueras nos ha dado más de un
disgusto. Dentro de lo malo, hubo algunos buenos, como es el caso de Cedrick,
de Juanfran, de Xavi Torres, de Lolo Reyes, también Markus Steinhöfer, no era
del todo malo, pero en el mercado invernal fue traspasado a un club de su
Alemania natal.
Otro gran
problema que tuvimos en plena pretemporada, desesperante para todos, era la
lesión de uno de nuestros máximos pilares, Rubén Castro, aquel que tantas veces
paseó su cresta por el Benito Villamarín y fuera de él, tras los gritos de
"¡Goooooool!" de la afición, lo perderíamos hasta final de la primera
vuelta y no solo físicamente, sino también psicológicamente, haciendo que tan
solo viéramos de él la sombra de lo que fue temporadas atrás y eso nos quitó la
seguridad y la confianza de que si él jugaba, había gol.
Después
vino otra lesión de un futbolista que, como ya he dicho anteriormente, dentro
de los malos fichajes de este año, era de los mejores, hablo de Xavi Torres,
centrocampista que por su complexión física nos hubiese venido muy bien en el
centro, para recuperar más balones o intentar no perder tantos, la mala noticia
fue que durante uno de los partidos de UEFA, ante el Rijeka más concretamente,
sufrió una rotura del tendón de Aquiles que causaría que lo perdiésemos el
resto de la temporada. El Beticismo, mientras tanto, soñaba con una mejora en
cada jornada, queriendo pensar que cuando recuperásemos algunos de los
lesionados o el equipo se acostumbrase a tantos nuevos jugadores la cosa
cambiaría y volvería el Betis de la pasada temporada. Nos decíamos a nosotros
mismos que el Betis hacia esas cosas, nos autoconsolábamos pensando que cogería
fuerzas para impulsarse hacia arriba y esto se acabaría, pero mientras
pensábamos esto, los partidos pasaban, y las victorias no llegaban. La única alegría
que teníamos era la Europa League, cuando el Betis jugaba esta competición
parecía otro, tenía rapidez, hacía jugadas buenísimas, marcaba, nos devolvía la
ilusión que en Liga nos quitaba.
Los errores por parte de la directiva seguían llegando, uno de los más
graves, por no decir el más, fue el no darle un voto de confianza a Pepe Mel,
el mismo que llegó en Segunda División, que consiguió el ascenso después de una
gran temporada, que nos trajo buenos futbolistas que a día de hoy aún siguen en
el equipo, el que nos dio la permanencia el primer año en Primera División y el
que nos clasificó en UEFA al siguiente. Aquel que fuese jugador del Real Betis
durante cuatro años, consiguiendo ser máximo goleador de Segunda División en la
temporada 1989-1990, ese mismo icono verdiblanco, no tuvo ni una oportunidad
para corregir los errores cometidos en la primera vuelta, para intentar
arreglar las cosas tras el mercado invernal, ni una sola oportunidad, y entre
quejas e indignación por parte del Beticismo que se negaba a esa mala decisión,
"nuestro" míster se marchaba entre lágrimas suyas y lágrimas
nuestras, que no queríamos creer que el que tanto había conseguido en este
club, ahora lo echasen como si fuese el máximo responsable de esta desastrosa temporada.
A partir de aquí, el vestuario se dividió. Unos no querían su marcha y lo
dejaron claro desde el principio y otros tan solo "le hicieron la
cama" por delante hablaban de decisión errónea y por detrás, le pusieron
la zancadilla para que cayese cuanto antes. Una vez que el vestuario se
dividió, las ocasiones de salvarnos empezaron a descender cada vez más rápido.
Tras la
destitución de Pepe Mel, llegó Juan Carlos "pesadilla" Garrido, el
que sería el sustituto de Mel, con promesas de hacer que el equipo permaneciese
en Primera División, lo único que hizo fue hundir un poco más al equipo, no
apoyó a los jugadores anímicamente, es más, parecía que ni siquiera quería
tener una buena relación con ellos, obviamente, aquí se vio mejor quien quería
la marcha de Mel y quién no, carecía de sangre en las venas, no transmitía nada
a los jugadores ni nosotros la afición, que a estas alturas estábamos
desesperados, agobiados viendo como poco a poco, se estaban cargando al club,
se estaban riendo del nombre del Betis, pisoteando su escudo e ignorando su
grandeza y eso lo estábamos viendo día tras día y seguiría así mientras en el
cargo estuviesen los nombres de Guillén, Stosic y Bosch principalmente. Poco a
poco, tras la presión que el aficionado fue generando, conseguimos que esos
tres directivos y principales culpables de este mal año, se fuesen, pero ya era
quizás un poco tarde, el daño estaba hecho y la sombra de Segunda empezaba a
estar cada vez más presente, toda la afición lo sabíamos, nuestra cabeza decía
que eso sería lo que acabaría pasando, pero nuestro corazón la mandaba a callar
y decía que mientras hubiese vida habría oportunidad, al fin y al cabo la
esperanza es lo último que ha de perderse.
Mes y medio
fue lo que duró Garrido en el cargo, alguno pensará que es demasiado poco
tiempo, al bético sin embargo le pareció una eternidad. Luego, llegó Gabriel
Calderón, otro antiguo futbolista verdiblanco, ya aunque era difícil salvar la
situación, no era imposible, pero el equipo ya estaba destrozado, la afición
cansada y la directiva a su aire. Calderón mejoró los números, le dio algo de
alegría psicológica al equipo y consiguió cariño por parte de la afición, tenía
sus más y sus menos todo hay que decirlo, pero con un equipo deshecho poco se
puede hacer. Llegaron refuerzos invernales, pocos, pero llegaron, como el
portero Adán, que lo necesitábamos como el respirar, porque viendo lo que
habíamos tenido meses atrás en la portería, se puede decir que en invierno fue
cuando encontramos un portero para el equipo, este venía del club italiano
Cagliari Calcio, habiendo pasado antes por el Real Madrid. Otro refuerzo fue
N'Diaye, pivote defensivo que solo hace falta verlo para saber que daba algo de
seguridad a la defensa, un 4x4 se podría decir, lo veías en todos lados recuperando
balones, despejando, pasando, buen futbolista. Otro nombre que salió en el
mercado de invierno fue el de Leo Baptistao, un nombre que a todos o a casi
todos nos sacó una sonrisa, pero que al verlo jugar a muchos se les borró de la
cara, no ha hecho gran cosa, pero viendo el nivel del resto de futbolistas
tampoco se le puede criticar en exceso, lo que sí molestó a algunos
aficionados, fue ciertos momentos de egoísmo por su parte, al coger el balón
echaba la cabeza abajo y avanzaba y avanzaba sin mirar a los demás, dándole
igual que hubiese compañeros solos ante el portero y en buena posición. Ya ni
la UEFA nos permitía soñar, porque si eso era lo único que nos alegraba fue
malo que nos descalificaran, pero aún peor era que nos descalificara el eterno rival,
el Sevilla FC, tras esa agoniosa tanda de penaltis. Y llegó el día, llegó ese
26 de abril en el que el descenso sería cuestión de horas, sabíamos que
ocurriría, pero no queríamos aceptarlo. Mientras escribo esto, sigo sin creerme
que haya pasado, que volvamos a estar en Segunda habiendo tenido oportunidades
de cambiar eso, que hayan manchado este escudo de una manera tan ruin, que
incluso la Liga se haya reído en nuestra cara, que nosotros hemos perdido
puntos por errores propios sí, pero ellos nos han quitado también puntos
vitales, con robos que eran una vergüenza, que les daba igual que se les notase
de qué lado iban. Solo espero que tantas lágrimas, tanto sufrimiento y tanta
desesperación hayan valido la pena, porque el Betis, si de algo debes estar seguro,
es que nunca caminarás solo, te toca devolverme todo lo que te he dado esta
temporada. Y como dice el cántico "Volveremos, volveremos otra vez,
volveremos a Primera Real Betis Balompié".
Ana Gutiérrez Bando (@anita_bando)

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