sábado, 13 de febrero de 2016

CRÓNICA: REAL MADRID 4-2 ATHLETIC CLUB DE BILBAO

ESTE MADRID QUIERE...Y PUEDE

Partidazo en el Santiago Bernabéu en una hora que invitaba a dormir la siesta, sin    embargo merengues y leones consiguieron de todo menos hacernos dormir. Un encuentro en el que los blancos consiguieron la victoria con doblete de Cristiano Ronaldo, junto a los tantos de Kroos y James. 

Esta tarde visitaba el feudo blanco un equipo incómodo, aguerrido, con un buen trato del balón. Y así comenzó el partido el Athletic Club de Bilbao, intentando incomodar a el Real Madrid con una presión asfixiante y unas líneas muy juntas con un único objetivo anular al cerebro blanco, Modric.


Pero nada más lejos de la realidad, los intentos de los leones de apagar un inicio frenético blanco fueron en vano. En el minuto 2 subía el primer tanto al marcador del estadio blanco, con un zapatazo de Cristiano Ronaldo, que nos recordó durante todo al partido al de antaño, al portugués extremo, desbordante, rápido e incisivo.

Volvía el Madrid modo apisonadora, el del Yang sí, y así estuvo a punto de constatarlo Kovacic con una clara ocasión que pudo suponer el 2-0. El croata sustituía hoy a un Isco mimado por Zidane para el próximo compromiso de Champions.


Sin embargo no todo era de color de rosa en el Bernabéu, y con el paso de los minutos los bilbainos se encontraban cada vez más cómodos en el terreno de juego, provocando errores en el manejo del balón de los blancos.Y así llego el empate, de un error post presión. Varane sin levantar la cabeza le cedió el cuero a Keylor, el cual se encontraba en otra dirección. El despiste se pagaría caro,ya que Eraso andaba por allí con la caña preparada para no perdonar dicho regalo.

Por primera vez el Madrid de Zidane en apuros en su estadio, ¿cómo reaccionaría?, todo el mundo se preguntaba. Pues bien la reacción fue madura y con cabeza, el equipo no se volvió loco y se adentró en una lucha cuerpo a cuerpo con un rival que no se achantó en ningún momento, sintiéndose incluso cómodo en el campo. La posesión estaba disputada, y por minutos el Athletic metió el miedo en el cuerpo de los blancos con el Benjamin Button de la liga española, 35 años a sus espaldas y cada día en mejor forma, sí hablo de Aduriz.

Era todo un combate de boxeo, ¿quién pegaría más fuerte?. Iraizoz el guardameta de los leones, resistió como un buen púgil sobre la lona los derechazos y ganchos de las botas de Cristiano, Danilo y Benzemá. Pero nadie contaba con un actor que había desaparecido de la escena principal, el colombiano James se unió a la fiesta con un zapatazo con rosca endiablada, en el que el portero no pudo hacer nada más que recogerlo de las redes.

Se acercaba el descanso y el gol podía haberle hecho daño a los bilbainos, un gol psicológico que llaman. Pero por si fuera poco llegó otro justo antes del descanso. Una gran combinación blanca rápida y armoniosa,fue culminada por el alemán Toni Kroos dentro del área, algo inhabitual en su rol dentro del equipo. Excesivo castigo para un Athletic que había plantado cara a los blancos.

Con el partido casi sentenciado, todo el mundo esperaba a un Madrid en la segunda mitad más relajado en busca del control y la posesión, minimizando riesgos y dejando pasar el tiempo con vistas a su compromiso europeo. Y sí, esa fue la intención de los pupilos de Zidane que salieron con actitud conservadora. Lo que no esperaban era a un rival herido, pero peleón hasta el final.

Las internadas por banda de De Marcos y Balenziaga pusieron en apuros una y otra vez a un Carvajal a banda cambiada en el día de hoy y a un Danilo que cada partido muestra sus carencias defensivas. Si unimos esto, a una gran amenaza en el área como Aduriz que se topó una y otra vez con un entonado Keylor Navas, quedaba claro que relajarse no estaba permitido. Varane debió pensar durante todo el partido quién era ese joven que casi doblaba su edad y que remataba todo una y otra vez al primer toque, todo un killer de área.

Los merengues ante esta respuesta inesperada fueron inteligentes, hicieron su fútbol, combinaron y tuvieron incluso ocasiones para sumar más tantos al marcador en los pies de Benzemá, que hoy después de mucho tiempo se iría de vacío. 

El guion seguía tal y como querían los blancos, se acercaba el final y el objetivo parecía cumplido, convencer y ganar a un rival duro y fuerte como el Bilbao. Pero en esto del fútbol nunca se puede dar nada por hecho, y en el enésimo duelo en el salto entre Varane y Aduriz, el francés tocó ligeramente la cabeza del vasco, suponiendo así la segunda amarilla y su respectiva expulsión.

Le tocaba al Real Madrid remar a contracorriente durante los últimos minutos de partido. La aparición estelar de Isco desde el banquillo, levantó a la grada con sutilezas propias de su entrenador, el espectáculo estaba servido siempre con el malagueño. Y es que no se notó la ausencia de un jugador, algo que corroboró el "bicho", marcando así un doblete que le aupa al primer puesto en la carrera por el Pichichi.

Los leones sentían que su esfuerzo había sido en vano, y lo cierto es que estaban recibiendo un castigo excesivo para el buen partido que habían realizado. Los de Valverde deben estar orgullosos, ya que incluso hasta el final no bajaron los brazos anotando el último gol del encuentro.


Sonó el pitido final, y en el estadio blanco se respiraba una sensación positiva, la ilusión se alimentaba cada día más, hoy habían derrotado a uno de los "grandes" y con buen fútbol.

El mono de obrero el día de hoy se combinó con el de pintor y artista, y es que este Madrid quiere...y puede.
Artículo hecho por (@jorgemartin77)

No hay comentarios:

Publicar un comentario