viernes, 4 de marzo de 2016

CRÓNICA: LEVANTE 1-3 REAL MADRID

LOS BECARIOS MARCAN EL CAMINO DE LA ESPERANZA

Un Real Madrid repleto de bajas y canteranos consigue una victoria de poco brillo pero de mucho oficio ante un Levante aguerrido que no dio su brazo a torcer en ningún momento.

Los Blancos llegaban a Valencia con una presión añadida y numerosas bajas sensibles de jugadores tan importantes como Benzemá, Modric, Ramos o Carvajal. En su lugar entraron Lucas Vázquez, Casemiro, Mayoral, Nacho y Pepe.

Unos jugadores poco habituales que entraron en el partido un poco fríos y a expensas de ver cómo empezaba el rival. El Levante no se arrugó y probó suerte ante un Keylor de nuevo salvador con sus paradas.


El juego del equipo de la capital era lento y poco fluido. Solo las internadas constantes de Lucas Vázquez y Cristiano creaban peligro al conjunto levantino que por medio de Rossi estuvo a punto de adelantarse en el marcador.


Casemiro como un muro defensivo en la medular paraba la contras diabólicas de Morales y compañía. En cambio, Kroos se veía perdido en una posición ya olvidada por el teutón. Después de mucho tiempo volvía a su posición natural por delante del 5 con mayor libertad, sin embargo se le vio lento y poco influyente en la construcción del juego.


El partido estaba abierto, controlado por el Madrid con la posesión eso sí, pero con numerosas ocasiones de un Levante ante una defensa blanda de los Blancos que cada partido genera más dudas y más ocasiones del contrario.


El equipo visitante necesitaba más de James, el cual se le vio perdido y sin ganas durante todo el partido. Parecía un jugador en pretemporada empezando a coger la forma.


Pero allí estaba Lucas de nuevo con su diabólica velocidad para encarar una vez más a Orbán, el cual esta vez no pudo hacer otra cosa que derribar al gallego claramente dentro del área. Penalti y esta vez sí gol de Cristiano.


Los visitantes respiraban con este gol, ya que no habían encontrado la manera de hacer realmente daño y crear ocasiones a su rival. El partido se había abierto y por allí apareció un chico de 18 años con el 29 a la espalda para empezar a escribir su historia con los vikingos. Media vuelta en el área, remate ajustado al palo que rebotó con fortuna en el portero Mariño y gol del canterano.

Partido sentenciado a primera vista, pero cuando el conjunto merengue se las prometía felices con el partido ya encarrilado, Deyverson apareció por el área para poner el 1-2 tras una jugada confusa de la defensa del Madrid.


La segunda parte fue un tira y afloja constante con mayores ocasiones del Real Madrid de la mano de un Cristiano Ronaldo que fue de menos a más, disparos envenenados de James desde la frontal, además de la continuación del recital de Lucas ayer en el Ciutat de Valencia.


Los levantinos no se rindieron en ningún momento y de la mano de un Morales estelar y de Camarasa hicieron tragar saliva más de una vez a la defensa blanca liderada esa noche por un imperial Pepe.


Llegaban los cambios ya mediada la segunda parte y entraban en el terreno de juego Kovacic, Isco y Jesé. Los cambios aumentaron el dominio de los blancos que parecían conformarse con el resultado mínimo pero suficiente para sumar los 3 puntos.


Vimos de nuevo al Madrid del contraataque en el tercer gol tras una buena internada por la banda de Cristiano que culminó Isco. Se acababa así la sequía del malagueño y se reivindicaba ante una opinión pública madridista que le daba en su mayoría la espalda.


Ya en los minutos finales del partido vimos a unos jugadores blancos acalambrados y exhaustos por el esfuerzo del partido y a su vez también por su falta regular de minutos. Se ponía de manifiesto por tanto el pobre estado físico de la plantilla del Real Madrid.


Este equipo aun no convence del todo, el efecto Zidane se ha diluido cual azucarillo pero unos 3 puntos son unos 3 puntos. Victoria de oficio y necesaria de un Madrid liderado por los canteranos que sumaron un ingrediente olvidado y nuevo a la receta blanca: CORAZÓN.

Artículo hecho por (@jorgemartin77)

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