Tras cuatro jornadas sin cosechar la victoria por fin el
Tenerife pudo sumar tres puntos a su casillero tras la agónica victoria
conseguida ante la Llagostera. El equipo catalán es el peor visitante de la
categoría, si bien es cierto que tras la
impresión ofrecida en el Heliodoro resulta sorprendente dicha estadística.
Ahora bien, analizando por menorizadamente el partido, uno no
sabe si otorgar el mérito que le corresponde al rival o dar un pequeño tirón de
orejas a los jugadores blanquiazules. Pareciera que cuando los nuestros se lo
proponen se adueñan del partido y ofrecen al público un más que digno
entretenimiento. Pero, una vez más, llega la tan temida y conocida segunda
parte de los tinerfeños que, como en anteriores ocasiones, adolecen de una
preocupante y patente falta de oxígeno lo que les lleva a echarse atrás y
defenderse con uñas y dientes esperando como agua de mayo una contra que
finiquite el encuentro de una vez por todas.
Es evidente que esta plantilla no llega al final de los
partidos con soltura, que rara vez presumen de constancia durante los noventa y
tantos minutos de la contienda. Y, una vez dicho esto, yo me hago la siguiente
pregunta…
¿Tan difícil es que los jugadores rindan noventa minutos a
la semana?
Está claro que algo falla en la preparación física de la
plantilla y es ahí donde hay que depurar responsabilidades y poner remedio
cuanto antes.
Por otro lado, me parece justo y necesario resaltar el
rendimiento de jugadores como Nano o Moutinho. El tinerfeño aprovechó la
oportunidad dejando para el recuerdo unos primeros cuarenta y cinco minutos
memorables anotando dos goles y ofreciendo una actuación digna de los mejores
delanteros nacionales. La rúbrica pudo llegar con un remate de chilena que se
marchó fuera por poco. En cuanto a nuestro “Mou”, se le vio con soltura y
descaro, participando del juego del equipo, ofreciéndose y con una visión de
juego que el equipo necesitaba tanto como el aire. También debutó Javi Lara,
aún falto de adaptación, pero se le ven destellos de calidad. Sabe aguantar el
balón y puede ser la pieza clave que haga llegar el esférico a unos atacantes
blanquiazules que se habían acostumbrado a batallar con los defensas rivales en
la más absoluta soledad.
Con todo ello, nuestro tete se encuentra ahora mismo en
“tierra de nadie”, a siete puntos de los playoffs y siete puntos por encima del
que parece ser el verdadero objetivo de la escuadra blanquiazul (evitar el descenso).
Veremos que versión ofrecen los nuestros en su próximo
partido en tierras peninsulares, concretamente, ante el equipo que marca el
comienzo de la zona noble de la tabla, el Club Deportivo Mirandés.
Artículo hecho por Artículo de Adal
Quintero.

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