SIN PRISA PERO SIN PAUSAUn Barça sin Jordi Alba, Iniesta ni Mascherano se presentaba en el Molinón ésta tarde para disputar el partido aplazado en diciembre por la disputa del Mundial de Clubs. Como su homólogo, Abelardo también decidió tirar de rotaciones debido a que su equipo no está acostumbrado a jugar dos partidos por semana y consciente de que ésta no es su Liga.
En la primera jugada del partido parecía que el Sporting iba
a ahogar al Barça muy arriba en su salida de balón pero fue un espejismo. Los
asturianos esperaron al equipo catalán muy atrás, casi metidos en su área y
apenas pasando de medio campo con el balón en los pies. Al Barça le costaba
mucho penetrar ésta defensa tan poblada aunque lo intentaba de todas las
maneras y en éstos primeros compases de partido se echó de menos la
clarividencia de Iniesta con el balón en los pies.
Después de un par de ocasiones aisladas y un aviso del
Sporting al contrataque, Leo Messi, el
hombre de los mil recursos, hizo lo que se acostumbra a hacer en básquet, tras
una defensa muy poblada, probarlo dese fuera y así fue como llegó el primer gol
del partido en el minuto 24 que parecía allanar mucho el camino de los culés
debido, en parte, a la inoperancia del Sporting. Pero en la jugada siguiente,
un despiste de la zaga culé lo aprovechó Menéndez para salir al contrataque
como una bala y ponerle el balón en el segundo palo a Castro que remata casi a
placer debido a la poca oposición de Busquets y la descolocación de Mathieu.
Pero el Barça no perdió los nervios y lo siguió intentando
hasta que a los 5 minutos, Leo Messi y Luis Suarez se inventan una jugada por la
derecha del ataque que el argentino remata a la portería de Cuellar con la
puntera. Imparable. Un golazo. Y todos al descanso con el panorama más claro
para los culés.
En la segunda mitad, nada varió para el Sporting que siguió
haciendo su partido mientras el Barça, con el marcador a favor, fue madurándolo
hasta que se le presentaron las oportunidades. La primera llegó en un penalti muy
claro cometido por el portero Cuéllar sobre Neymar que se encargó Suarez de
lanzarlo. Pero el mismo Cuellar le adivinó muy bien las intenciones y le detuvo
el balón. Otro penalti fallado del Barça que aumenta una estadística horrorosa
para sus intereses. Pero el mismo uruguayo, con el gol entre ceja y ceja, quiso
desquitarse de este fallo y con una jugada individual remató de rosca a la
escuadra Sportinguista para sentenciar el partido.
1-3, buen resultado para Luis Enrique en su vuelta a sus orígenes,
con oficio y mucho trabajo, que les sirve a los azulgrana para auparse aún más
en la clasificación y ser un líder muy solvente con 31 partidos seguidos sin
perder. Ésta liga ya solo la pueden perder ellos mismos, nadie la puede
arrebatar.
Articulo hecho por Meri (@Mtenas)
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