sábado, 20 de febrero de 2016

ESTADIO LLENO ¿JUEGO VACÍO?

El milagroso empate obtenido por el Betis en Riazor se produjo gracias a la intervención, una vez más, espectacular del portero verdiblanco. Un punto que aunque no tenga de tener su valor, sí rescató de forma puntual la otrora repetitiva imagen de correcalles que daba el equipo que hasta hace bien poco entrenaba Mel, pero que el actual míster bético cambió de la noche a la mañana y mantuvo en los anteriores partidos jugados hasta la salida de Coruña. Es cierto que el feudo era difícil, también el rival, sobre todo en el aspecto físico, algo que para el Betis a veces se convierte en un lastre cuando aquí hay un recuperador que da la cara en lo que puede y el equipo de Maciá no nos ha traído algo mejor.

El Betis, aún todavía sin ese organizador de juego que contribuya a templar el balón, marcando los tiempos que se requieren, no debe de entrar en unos correcalles que casi nunca nos han beneficiado. De hecho no hay bético que recuerde haber visto nunca 28 partidos oficiales consecutivos sin dominio absoluto en ninguno de ellos, pero es que este Betis aún debe decir " aquí estoy yo ", aunque para ello no nos detrimente el árbitro de turno. Porque, es cierto que hay que ganar mañana, y si fuera posible también repetir victoria dentro de dos semanas ante el Vallecano, en Heliópolis, más allá de las maldiciones históricas de las últimas décadas.
Abelardo dice que " la Afición no gana los partidos "; en efecto, no los gana, pero si los jugadores salen enchufados más aún se pondrán cuando por enésima vez se escuche a más de cincuenta mil almas jaleando a un equipo que necesita ganar ante todo, pero cuando menos mostrar que también puede enseñar a los aficionados una cara que no acostumbramos a ver por estos pagos.
No aficiona recordar de nuevo la semana pasada, ni siquiera los últimos cinco minutos del partido ante un herido Valencia que los jugó con un jugador menos. Pero volver a ver a esos laterales defensivos recular (en vez de entrar al pié), dando opciones al contrario; despejar balones a la desesperada en vez de jugarlos, o abusando del control de la pelota en un innecesario segundo recorte, o excederse en entregas absurdas de balones al rival, es algo que puede corregirse a nivel porcentual mayor.

Por lo tanto y de esta forma, el Betis debe conseguir los tres primeros puntos de esta espiral de equipos con objetivos similares para más adelante no echar de menos lo que en otras ocasiones nos fue mortal de necesidad. Para ello todavía hay que recorrer mucho camino y esperar la confirmación tanto de un recién llegado a quien en dos intervenciones se ha elevado a las nubes, como de otro que para este choque no entra en los planes de Juan Merino, suponiendo y esperanzado a que esta medida sólo sea por asuntos físicos, porque si no.... 
Artículo hecho por (Rafael Medina Delgado)

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