El milagroso empate obtenido por el Betis en Riazor se produjo gracias a la
intervención, una vez más, espectacular del portero verdiblanco. Un punto que
aunque no tenga de tener su valor, sí rescató de forma puntual la otrora
repetitiva imagen de correcalles que daba el equipo que hasta hace bien poco
entrenaba Mel, pero que el actual míster bético cambió de la noche a la mañana
y mantuvo en los anteriores partidos jugados hasta la salida de Coruña. Es
cierto que el feudo era difícil, también el rival, sobre todo en el aspecto
físico, algo que para el Betis a veces se convierte en un lastre cuando aquí
hay un recuperador que da la cara en lo que puede y el equipo de Maciá no nos
ha traído algo mejor.
El Betis, aún todavía sin ese organizador de juego que contribuya a templar
el balón, marcando los tiempos que se requieren, no debe de entrar en unos
correcalles que casi nunca nos han beneficiado. De hecho no hay bético que
recuerde haber visto nunca 28 partidos oficiales consecutivos sin dominio
absoluto en ninguno de ellos, pero es que este Betis aún debe decir " aquí
estoy yo ", aunque para ello no nos detrimente el árbitro de turno.
Porque, es cierto que hay que ganar mañana, y si fuera posible también repetir
victoria dentro de dos semanas ante el Vallecano, en Heliópolis, más allá de
las maldiciones históricas de las últimas décadas.
Abelardo dice que " la Afición no gana los partidos "; en efecto,
no los gana, pero si los jugadores salen enchufados más aún se pondrán cuando
por enésima vez se escuche a más de cincuenta mil almas jaleando a un equipo
que necesita ganar ante todo, pero cuando menos mostrar que también puede
enseñar a los aficionados una cara que no acostumbramos a ver por estos pagos.
No aficiona recordar de nuevo la semana pasada, ni siquiera los últimos
cinco minutos del partido ante un herido Valencia que los jugó con un jugador
menos. Pero volver a ver a esos laterales defensivos recular (en vez de entrar
al pié), dando opciones al contrario; despejar balones a la desesperada en vez
de jugarlos, o abusando del control de la pelota en un innecesario segundo
recorte, o excederse en entregas absurdas de balones al rival, es algo que
puede corregirse a nivel porcentual mayor.
Por lo tanto y de esta forma, el Betis debe conseguir los tres primeros
puntos de esta espiral de equipos con objetivos similares para más adelante no
echar de menos lo que en otras ocasiones nos fue mortal de necesidad. Para ello
todavía hay que recorrer mucho camino y esperar la confirmación tanto de un
recién llegado a quien en dos intervenciones se ha elevado a las nubes, como de
otro que para este choque no entra en los planes de Juan Merino, suponiendo y
esperanzado a que esta medida sólo sea por asuntos físicos, porque si no....
Artículo hecho por (Rafael Medina Delgado)

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