viernes, 26 de febrero de 2016

¿QUIÉN PARA EL BETIS?

Con este título arrancaba un viejo artículo publicado en un diario deportivo madrileño en 1980, deshaciéndose en elogios tanto del juego desplegado como de los resultados conseguidos por aquellos verdiblancos que preparaba aquel gallego cuyo apellido no en balde era el mismo del Cid. Carriega fue un entrenador famoso por su táctica de contragolpe, y con él al Betis le llegó el fútbol moderno, aquel 4-4-2 que dio a los béticos una magnitud de primera clase, venciendo espectacularmente en el Manzanares o en el Camp Nou, feudos actualmente inaccesibles para clubes intermedios o que luchan en los lugares bajos de la tabla, como es este Betis de los últimos años.

Siguiendo con la historia, aquel Betis tenía jugadores de toque preciso, sobre todo en la organización, con un inconmensurable Cardeñosa de pase al hueco, penalti infalible y colocador en la escuadra del balón en las faltas; Parra, poderosa zancada, toque raso, pase entre líneas a distancias cortas y medias, desmarque efectivo, efectista regate; Ortega, pulmón recuperador insuperable; y Javier López, polivalencia personificada, entrega y correcto remate. 
Entonces, los balones no solían botar mucho por arriba al alimón en el mediocampo y los rivales no eran tan altos en porcentaje lo que vemos en nuestros días, por lo que el Betis solía jugar bien desde atrás o incluso partiendo de aquellos acerados saques de Esnaola. Era un fútbol distinto, en que la presión se empezaba a ejercer desde la línea de tres cuartos. Pero el Betis, amigos, parece que se ha quedado en un mar sin definir, que no se ha actualizado: la altura suele ser una desventaja, más acentuada cuando falta alguna pieza clave ( como será este sábado N' Diaye ); la construcción del juego carece de motores de pase certero frente a presión ajena, o incluso a la hora de dar ese largo y rápido centro que tan fácil parece hacer cualquier otro arquitecto de los muchos otros equipos que hay por ahí; el lateral derecho sigue siendo una maldición, acordándome de un gran profesional llamado Bizcocho, más duro que una piedra, sobre todo comparado con estos de ahora, casi siempre en riesgo de lesiones. Y, finalmente, en la delantera, algunos vídeos esporádicos de Damiao me recuerdan a aquel Lobo Diarte, sólo que por el momento Merino reconoce que " aún le queda ", y ojalá que estando convocado, no tenga que salir mañana como un improvisado apagafuegos.
Pero, es que, si ya no le ganas al Rayo, ¿a quién le vas a ganar en casa? Que sí, que te quedan Granada (otro de los nuevos logros del Villamarín), Levante y no sé qué más de los pocos fáciles, excepto los trencillas, empecinados en perjudicarnos sin saber realmente por qué, de ahí que se exija a esta directiva dar la cara a nivel federativo.

Porque fuera la cosa se va a ir poniendo más cara por momentos. A ver si en sólo un puñado de partidos haces las cosas bien, Betis, bien; que tampoco se pide nada del otro mundo más allá que meter los tres puntos en el zurrón verdiblanco, aunque sea todo como siempre, por la mínima y sanseacabó.  Que ninguno de estos rivales, por favor, repitan más, que no haya que evocar más historias del lejano pasado para que nadie sea quién para el Betis.

Artículo hecho por (Rafael Medina Delgado)

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