viernes, 12 de enero de 2018

LA "SEVILLANÍA" DE DESTROZAR UN VESTUARIO, SEÑOR CASTRO

No sólo ha escocido mucho el reciente e inesperado 3 a 5 en terreno sevillista, sino que ha debido caer como una verdadera espada de Damocles en la pescuecera del cosmos nervionense, tanto, que si la prensa local, pelotera e indecente - ejemplo bochornoso ante lo que debe ser el gremio nacional - ha procurado esta semana consolar al sevillismo de la sonrojante e histórica paliza propinada por un club de casi tres veces menos presupuesto, no ha tardado en aparecer en la escena mediática el presidente Castro, un señor sobre el que ayer mismo se destapó que podría ser juzgado por corrupción a petición de la Fiscalía.

" Ejemplo de Sevillanía". Señor Castro, el Betis y los béticos ¿somos polacos? No hay que decir que un club como el verdiblanco tiene seguidores por toda la orbe, pasando por Polonia, sólo hay que echarle un vistazo a la web. Lo mismo que también su "el Grande de Andalucía", sólo que a lo mejor resulta que un club con 52.000 socios y un estadio que supera en aforo las 60.000 personas, es que se pequeño. Y lo digo con todos los respetos hacia cualquier país y también al resto de entidades andaluzas, cuyas aficiones e historiales son igualmente respetables.

" Ejemplo de Sevillanía", Señor Castro, es también haber nacido, al igual que su club, en Híspalis: así empezamos en el Prado, luego en la Enramadilla, posteriormente en el Patronato y desde 1939 en una ya sevillana Heliópolis. Y el resto de la provincia, también es Sevilla. Más claro agua, aunque no voy a extenderme en la Bética Visigoda y su capitalidad en alguna ocasión con Teudis, pero dejemos el nombre Betis donde está, que ya lo habéis tocado y maltratado bastante. 

"Ejemplo de Sevillanía", Señor Castro, fue aquel hecho tan deleznable cuando tras eliminar al Betis en la Europa League de hace unos años, sus jugadores oigal, los del Sevilla FC, hicieron trizas el vestuario blanquiverde para celebrar la victoria de manera ¿ sevillanamente ? Usted de sevillanía debe tener muy poquito. Un sevillano debería sentir verguenza ajena de complacerse ante un hecho como aquel, eso sí que fue tan poco ejemplar, tan poco, que ni siquiera su representación delegada hizo nada por evitar el destrozo. Menudo señorío.


Pero no hay que ensañarse más con el árbol caído; recordando de nuevo que tampoco nos hace a los béticos falta la ecuanimidad de la prensa local, a quienes cada vez los que sentimos en verde y en blanco os escuchamos cada vez menos. Ese share tan bajito que tenéis es una lástima.

Ahora a compartir y a twittear.

Artículo hecho por Rafael Medina Delgado.