Esa es la sensación que deja a los aficionados el Club
Deportivo Tenerife a día de hoy. Han sido innumerables las oportunidades
perdidas por el representativo blanquiazul para engancharse a la zona noble de
la tabla. Cada vez que llega un partido que nos puede aupar, el resultado no es
el deseable.
Venía el Tenerife de ganar dos partidos consecutivos (algo
muy difícil de conseguir en esta categoría de plata del fútbol español) y se
presentaba una ocasión de oro para amarrar una tercera victoria en el Heliodoro
ante un necesitado Almería. La tarde se presentaba ideal, el tiempo acompañaba
y el público se mostraba animoso, sabedor de la oportunidad que, una vez más,
brindaba el destino clasificatorio al equipo blanquiazul. Los chicos de Martí
lo intentaron de todas las maneras posibles ante un rival que se metió atrás (
nada menos que con cinco defensas)
incluso cuando se quedó con un jugador menos restando aún treinta
minutos para la conclusión del encuentro. Pero esta vez la pelota no quiso
entrar, dejando a los hinchas con una sensación agridulce.
De haber sumado la ansiada victoria ante el equipo andaluz,
los puestos de play offs se habrían quedado a tan solo cuatro puntos.
Una vez finalizado el partido, es casi innegociable pensar
en la cantidad de puntos perdidos en la etapa de Raúl Agné. Una sola victoria
más en nuestro casillero nos tendría metidos de lleno en la lucha por los
puestos de honor de la clasificación. Tan cerca pero tan lejos. Y es aquí
donde, bajo mi modesto punto de vista, hay que cargar las tintas en la figura
de don Alfonso Serrano. Nadie le niega al bueno de Alfonso su magnífica labor
en el recientemente cerrado mercado invernal, pero es en el comienzo de la liga
donde la plantilla debe ser de una
garantía suficiente como para abordar la temporada con cierta holgura y
estabilidad.
Parece que la permanencia se podrá lograr sin apuros ni
sobresaltos, pero a estas alturas de la película uno se da cuenta de que hemos
tirado la temporada por no hacer una planificación seria y coherente de la
plantilla, por no tener un proyecto o marcar un objetivo. En definitiva, por
falta de ambición.
Solo espero que se aprenda de los errores cometidos, que se
haga un esfuerzo por mantener a los jugadores que han dado un notable salto de
calidad a esta plantilla y que la próxima temporada se hagan las cosas bien
desde el principio.
Sigo pensando que se ha perdido una oportunidad de oro para
soñar con algo más, ya que, a pesar de estar a seis puntos del sexto
clasificado, son muchos los equipos de por medio, y el Tenerife sigue sin
ofrecer garantía suficiente como para ser un serio aspirante.
Artículo hecho por Adal Quintero.

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