EL REY NO ABDICA DE SU TRONOAmbientazo anoche en el Sánchez Pizjuan como siempre, pelos de punta de nuevo al sonar el himno de El Arrebato. Con los actores de Juego de Tronos como espectadores de excepción, Leo Messi volvió a ser el Rey en el campo, sin discusión.
Pero todo empezó con un Sevilla muy intenso, que bailó al
Barça en la primera mitad. Sampaoli planteó una presión muy avanzada y el Barça
no sabía cómo salir de ella con el balón jugado. Abusó del patadón, cosa rara
en los culés y eso también provocó muchas pérdidas y que el Sevilla tuviera más
posesión en esta primera mitad.
Lo redondeó Vitolo con un buen tanto, provocado por los
pocos mecanismos de defensa que tiene Sergi Roberto, cogió el balón sólo y
encaró a Ter Stegen que poco pudo hacer para evitar el gol sevillista. Locura
colectiva en el Pizjuan, que encima disfrutaba con el juego de su equipo.
El Barça parecía que se había quedado en Manchester y vivía
una prolongación de la segunda mitad que jugó allí. Perdido, con un centro del
campo, con el inexperto Denis, que no conseguía conectar con el tridente.
Pero, tras marrar 9 ocasiones de gol, es difícil que el
Barça no lo aproveche. Ni Vietto, ni Vitolo, ni Escudero estuvieron acertados,
pero si el de siempre, Messi, a tres minutos del descanso, aprovechó un
contragolpe bien conducido por Denis, recibiendo el balón de Neymar en la
frontal del área, para batir a Sergio Rico, con un disparo raso y con efecto.
El Sevilla había podido dejar sentenciado el partido en esta
primera mitad pero como perdonó, lo terminó pagando y eso se vio reflejado
mentalmente en la segunda mitad.
Luis Enrique introdujo una variante táctica en el descanso,
colocando a Sergi Roberto de tercer central para ayudar a la salida del balón y
vaya si le salió. Eso, combinado con el paso atrás del Sevilla, seguramente
mermado de moral por la oportunidad perdida, fue básico para el desarrollo de
esta segunda mitad.
Leo Messi siguió a lo suyo y bien secundado por sus
compañeros de tridente y encontrando en Denis un aliado, hizo todo el daño que quiso
a la defensa sevillista. Hasta provocó que todos los defensas del cuadro
hispalense estuvieran pendientes de él y aprovechó la situación para asistir a
Luis Suarez y que éste pusiera el 1-2 en el marcador.
A partir de ese momento, las ocasiones del Barça se
multiplicaron y parecía un equipo absolutamente diferente al de la primera
mitad. El Sevilla aún no había dicho la última palabra e incluso Nzonzi pudo
empatar al final del partido, en un error de Ter Stegen, pero no logró conectar
con el balón.
Messi terminó muy enfadado porque le rompieron la bota y
encima le sacaron cartulina amarilla por perder tiempo y Suárez provocó la suya
para descansar ante el Malaga, tras el parón de selecciones y llegar limpio a
los duelos en Anoeta y al Clásico.
El Barça sigue a dos puntos del Madrid, tras haber pasado
por algunos de los campos más complicados de primera y, tras ésta jornada,
Sevilla y Atlético se descuelgan un poco de la cabeza de la clasificación en
esta Liga apasionante.
Artículo hecho por Meri (@Mtenas)
Artículo hecho por Meri (@Mtenas)
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